Colegios y Escuelas de Bolivia

1.9.14

Potosi Suspenden clases para capacitar a maestros

La Dirección Distrital de Educación inicia hoy la capacitación a maestros de secundaria para que conozcan el manejo de las computadoras portátiles Kipus que les serán entregadas a los estudiantes de sexto de secundaria las próximas semanas.
Debido a esa capacitación, las actividades escolares serán suspendidas en distintas unidades educativas entre hoy y el miércoles, informó el director distrital, Félix Jara.
“Vamos a hacer la capacitación en la primera fase a todos los maestros y maestras del nivel secundario, tal cual ha puesto a conocimiento de las direcciones departamentales y distritales el Ministerio de Educación, para que una vez se entreguen las computadoras Kipus a los estudiantes de sexto de secundaria, los maestros deben llevar adelante la aplicación correspondiente”, explicó.
Para organizar la capacitación, la dirección distrital conformó 27 grupos de trabajo, cada grupo compuesto por aproximadamente, 40 docentes.
“Ya se ha hecho llegar las circulares respectivas a todas las unidades educativas (…) para que los maestros, y directores participen el día lunes. Hay un grupo que va a trabajar de 27 unidades educativas en nueve grupos”, dijo.
Mañana se tiene previsto el trabajo de otros nueve grupos igual que el miércoles, otros nueve distintos.
“Son días en los que van a recibir la capacitación, estos cursos son durante todo el día. Es una participación obligatoria toda vez que el maestro debe estar capacitado para adecuar el trabajo con los estudiantes una vez que se les entreguen las computadoras portátiles”, añadió Jara.
En el nivel secundario de las unidades educativas no habrá actividad escolar solo durante la jornada de capacitación. En el resto de la unidad educativa, las clases serán normales.
“Si vamos a suspender para el primer grupo que son nueve grupos del día lunes, significa que las actividades en esas unidades educativas no se va a realizar”, complementó.
Tras esta primera capacitación, programarán otros módulos más para que los educadores participen de más talleres.
“Va ir una primera fase todavía, son cinco módulos que tienen que llevar adelante los maestros antes de poder ya trabajar con los estudiantes. Esta es una primera fase donde van a estar participando los maestros”, finalizó.

Serán capacitados en tres grupos

El curso de capacitación para maestros y maestras de secundaria en el uso de Tecnologías de la Información y Comunicación será de acuerdo al rol que sigue:
Lunes 1 de septiembre:
Juana Azurduy de Padilla B, Modesto Omiste B, 1º de Abril B, Macedonio Nogales B, Luis Felipe Manzano B, Antonio Quijarro B, Santa Ana, José Alonso de Ibáñez B, Ricardo Jaimes Freyre, Sagrados Corazones, Litoral C, San José B, Andrés de Santa Cruz C, Cobija, Ladislao Cabrera, Aida Mendoza de Alurralde, Daniel Campos A, José María Linares B, Ismael Montes B, Vicente Bernedo B, Manuel Ascencio Padilla, Cleto Loayza B, René Calvo Echeverría, Germán Busch B, 21 de Enero C, San Clemente B.


Martes 2 de septiembre:
Armando Alba A, Santa Rosa B, Juan Manuel Calero A, 6 de Junio, Otto Felipe Braun, José David Berrios, Manuel Basconez, Sucre, María Gutiérrez, Potosí, Pichincha A, José Ignacio Sanjinés, Carlos Medinacelli, Don Bosco B, Aniceto Arce, Simón Bolívar, Pacífico Sequeiros, Luis Espinal.


Miércoles 3 de septiembre:
Mejillones B, Divino Maestro C, 31 de Octubre, Copacabana C, Topater C, Jesús de Nazareth, Juan Pablo II, Cecilio Guzmán de Rojas, Gualberto Villarroel B, Oscar Alfaro B, Simeón Roncal B, Benicio Montero Mallo C, San Javier, Bolivia, Pichincha Industrial, Antonio José de Sucre B, Humberto Iporre Salinas, 27 de Mayo, Salvador Revilla B, Humberto Quezada, Manuel Belgrano, Vicente Bernedo A, José Enrique Viaña, Antofagasta B, Boliviano Alemán, Antofagasta A.

Reanudan titulación de maestros de Profocom

El viceministro de Educación, Juan José Quiróz, informó ayer que la titulación de 31.000 educadores del Programa de Formación Complementaria para Maestras y Maestros (Profocom) no será suspendida, tras la rectificación del dirigente de la Federación de Maestros Urbanos, José Luis Álvarez.

El profesor Álvarez hizo una denuncia genérica sobre hechos de corrupción en el curso del Profocom. Indicó que la titulación está plagada de corrupción por lo que en primera instancia se decidió suspender la titulación de maestros hasta esclarecer las denuncias sobre cobros irregulares al interior del programa de formación complementaria.

Quiroz informó que el funcionario del Ministerio de Educación de la Normal de Santiago de Huata, que fue cuestionado por cobros de Bs 200 para agilizar los trámites de nota irregulares, Macario Villca fue suspendido de la institución.

Por ello, se determinó continuar con el proceso de titulación de los maestros, el cual se estima será el 20 de septiembre. En tanto, la investigación correspondiente determinará si el acusado es realmente culpable y en caso de ser hallado responsable, Villca será expulsado del sistema educativo, previo proceso.

“Lo que queremos es que no se manche la imagen de los maestros que pasaron clases durante dos años y se sacrificaron en este período”, afirmó.

El profesor Álvarez hizo una denuncia del Profocom, asegurando que la titulación estaría siendo plagada de corrupción. Por eso, en un principio, se decidió suspender la titulación de 31.000 maestros hasta esclarecer las denuncias sobre cobros irregulares al interior de este programa.

Sin embargo, posteriormente a las primeras declaraciones, Álvarez negó que haya lanzado una acusación general al programa y sostuvo que denunció solo al funcionario Macario Villca, de la Normal de Santiago de Huata, por el cobro de Bs 200 para agilizar los trámites de nota.

Frente a esa “corrección”, dijo Aguilar, lo que se decidió es continuar con el proceso de titulación de los maestros, el cual se estima será el 20 de septiembre.

31.8.14

Oruro San Ignacio de Loyola 1 gana Olimenpiada Matemática

Los estudiantes de la Unidad Educativa San Ignacio de Loyola 1 ganaron la VI Olimpiada Mental (Olimenpiada) de Matemáticas tras lograr dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce. El certamen fue organizado por el Taller de Iniciativas Educativas desarrollado del 24 al 29 de agosto en el "cachódromo", situado en las calles Santa Bárbara esquina Arica.

La información fue proporcionada este fin de semana por el director del mencionado taller, Lino Velásquez Barral, que de acuerdo a su informe participaron 155 estudiantes.



MEDALLERO

El medallero quedó de la siguiente manera: San Ignacio de Loyola 1, dos de oro, dos de plata y una de bronce, más segunda mención honrosa; Magdalena Postel 2, dos de oro, una de plata y dos de bronce, dos primeras y dos segundas menciones honrosas.

Tercer lugar para el colegio Americano, dos de oro, una primera y una segunda mención honrosa; el cuarto lugar ocupó el colegio La Salle con una medalla de oro, una de plata y tres primeras menciones honrosas; en quinto lugar el colegio Antonio José de Sainz con una medalla de oro. Sexto lugar para el Magdalena Postel 1, con dos medallas de plata, una medalla de bronce, dos primeras y una tercera mención honrosa.

En el resto de los lugares están las representaciones de los colegios: Alemán, España, Jorge Oblitas, Juan Pablo, Simón Bolívar, Wiñaycusi, William Booth y Reekie.

El 81 por ciento de los medallistas fueron varones y el 19 por ciento mujeres. Los colegios que tuvieron mayores inscritos son: Primero de primaria del Magdalena Postel (41), cuarto de primaria del Magdalena Postel (38), y el cuarto de primaria del colegio Reekie (11).

MEDALLISTAS

La nómina de medallistas en la categoría primero de primaria: Primer lugar, Fernando Sandy Silva (Magdalena Postel 2); segundo lugar, Antoinette Maldonado Zambrana (Alemán) y tercer lugar, Jhojan Vidal Delgado (Magdalena Postel 2).

Categoría segundo de primaria: Primer lugar, Julián Calancha Andrade (Americano); segundo lugar, Shirel Rodríguez Román (San Ignacio de Loyola 1) y tercer lugar, Álvaro Condori Gosbel (San Ignacio de Loyola 1).

Categoría tercero de primaria: Primer lugar, Alan Sandy Silva (Magdalena Postel 2); segundo lugar, Jairo Guzmán Huchani (Magdalena Postel 1) y tercer lugar, José Collarana Villca (Juan Pablo).

Cuarto de primaria: Primer lugar Marcelo Condori Gosbel (San Ignacio de Loyola 1), segundo lugar, José Calizaya Espinoza (Magdalena Postel 2) y tercer lugar, Marvin Claros Vargas (Magdalena Postel 2).

Categoría quinto de primaria: Primer lugar, Nicol Calancha Ancalle (Americano); segundo lugar, Carmen Jiménez Galarza (España) y tercer lugar, Jhicel Copa Espinoza (Juan Pablo).

Categoría sexto de primaria: Primer lugar, Cristian Guzmán Quispe (San Ignacio de Loyola 1); segundo lugar, Érika Apaza Choque (La Salle) y tercer lugar, Óliver Villca López (Winaykusy).

Primero de secundaria: Primer lugar, José Collarana Villca; segundo lugar, Gróver Condori Gosbel (San Ignacio de Loyola 1) y tercer lugar, Luis Calancha Flores (Simón Bolívar).

Segundo de secundaria: Primer lugar, Byron Guzmán Quispe (Sainz); segundo lugar, Camila Pérez Prado (Magdalena Postel 1) y tercer lugar, Martín Humérez Sánchez (Magdalena Postel 1).

Entorno familiar y acoso escolar

Mochilas rotas, cuadernos rayados con insultos, ropa desgajada, notas y mensajes amenazantes en los celulares son indicios de que un muchacho o muchacha es víctima de abuso escolar o bullying.
Esta situación tiene su origen en el entorno familiar, pues hay padres que no conversan con sus hijos y les preguntan: ¿cómo te ha ido en el colegio?, ¿por qué nadie te llama para salir?, ¿por qué llegas con la ropa rasgada? o ¿por qué hay notas groseras en tu agenda?, asegura la directora de la Comunidad Voces Vitales, Karen Flores Palacios.
La característica principal del acoso escolar es que el abuso se prolonga por meses e incluso años, la cual lo diferencia de los conflictos y riñas que forman parte del relacionamiento, crecimiento y adaptación de los jóvenes.
Cuando una situación de maltrato por parte de un grupo hacia una persona se mantiene por más de dos o tres meses recién se puede hablar de bullying, asegura la especialista, quien explica que la edad más vulnerable comienza a los 11 años, se intensifica a los 15 y baja, hasta que se hace imperceptible, en el último curso de colegio, a los 17 o 18 años.
Para la víctima y el acosador el problema se origina en un ambiente familiar con violencia, que no necesariamente puede ser sólo física o verbal, pues también están la negligencia y la sobreprotección, que son formas encubiertas de ella.
"Las personas que ejercen el acoso escolar sufren acoso dentro del hogar o son víctimas de maltrato físico, sexual o psicológico y es el colegio donde replican las acciones de las cuales son víctimas”, asegura la representante departamental de La Paz de la Defensoría del Pueblo, Teófila Guarachi Cusi.
Por ello es importante conversar con los padres o la familia, tanto de la víctima como del acosador, pues hay progenitores que parecen decir a sus hijos: "Te compro todo, el iPod, el iPad, todo lo que pueda, pero tiempo no me pidas; tiempo para ti no tengo. Yo trabajo más de ocho horas al día y llegó cansado, quiero dormir, quiero ver mi novela, quiero ver la tele”, asegura Flores. Y también se da el caso de padres sobreprotectores que al resolver todos los problemas de sus hijos les "deshojan” de sus habilidades sociales.
Pedir disculpas
El acoso escolar, en el caso de las víctimas y acosadores, tiene su origen en el entorno familiar, pero esta situación se puede revertir, por ejemplo, con una disculpa de quien ejerce violencia contra el hijo o la hija. Un caso que se atendió en Voces Vitales fue el de una adolescente que era objeto de burla en su colegio, porque su madre acudía al establecimiento bajo la influencia de drogas, pues era adicta a ellas. "Se burlan de quien tiene padre alcohólico, de quien tiene padre drogadicto, de los huérfanos”, afirma Flores.
La especialista cuenta que la joven incluso escribió una carta póstuma, pues estaba dispuesta a quitarse la vida, pero afortunadamente la situación cambió, luego de que la madre conscientemente pidió perdón a la muchacha y le prometió cambiar.
Lo mismo pasa en el caso de los abusadores, pues cuando hay un cambio drástico de actitud en la familia un adolescente puede arrepentirse y dejar de maltratar a sus compañeros. Ése fue el caso de un acosador que ya había partido una botella en la cara de un muchacho y había sido expulsado de diferentes colegios.
La madre del agresor acudió a buscar ayuda en la organización y luego de indagar sobre el entorno familiar, se supo que el padre abandonó a la familia cuando el menor tenía cuatro años. Y lo hizo de la peor manera, pues dejó su casa propinando golpes e insultos a la madre, cuenta Flores. "Él tenía una bronca contenida y por eso era tan agresivo”, explica.
Los miembros de la organización contactaron al padre y le dijeron que su hijo estaba al borde la delincuencia. El progenitor habló con su hijo y le pidió disculpas. "El chico lloró mucho y el padre también”, recuerda la especialista.
Gracias a esa reconciliación el joven se dio cuenta de que no todo era malo o negativo y que no todo el mundo estaba en su contra. "Resuelven el tema familiar y resuelven el rol que tienen como agresores”.
"Normalmente pasa eso; logramos que el padre o la madre pida perdón y la relación, el entorno, la situación y la condición del agresor cambia, pero siempre está relacionado con el tema familiar”, asegura Flores, quien añade que pocas veces vio el caso de un agresor que actúa violentamente "porque sí”.
La Comunidad Voces Vitales y la Defensoría del Pueblo realizaron un diagnóstico nacional en 2009, basados en 7.000 pruebas, cuyos resultados fueron presentados junto al Ministerio de Educación. Así se determinó que el 30% de los estudiantes es víctima de acoso escolar, un 30% es acosador y el restante 40% es espectador o "cómplice silencioso”.
Los espectadores pueden ser silenciosos o activos, de los cuales los últimos son aquellos que filman las golpizas, alientan los golpes o insultos, o impulsan la ley del hielo, que consiste en aislar y no hablar a una persona.
Diferentes prácticas

En los diferentes colegios en los que se aplicó la prueba no se notaron diferencias en los porcentajes, pero sí en las prácticas. Por ejemplo, los varones recurren más a la violencia física y las chicas, en cambio, al acoso verbal y la exclusión.
El tipo de acoso más recurrente es el social, que se da a través de la exclusión o la ley del hielo, luego le siguen el acoso verbal, el acoso físico y el acoso cibernético.
Acoso cibernético
El acoso cibernético puede presentarse de diferentes formas, como el sexting, que "consiste en trucar el cuerpo de una niña o una adolescente y ofrecer servicios sexuales en una página social”, explica Flores.
Otra modalidad es el happy slapping o "sopapo feliz”, que consiste en grabar las palizas que una víctima recibe para subir el video a las redes. Otra práctica es la elección de la "chica más fea del curso”, lo cual se hace en los denominados chismógrafos o chismometros de Facebook, en los cuales además se habla mal de la muchacha.
"Prefiero existir así…”
Flores atendió uno de estos casos en la ciudad de La Paz y pidió a la afectada que por un tiempo diera de baja su cuenta en la red social, en la que fue declarada "la más fea del curso”. "Esta adolescente nos decía: ‘prefiero existir así en el espacio virtual porque en el espacio real no existo’”, recuerda la directora de Voces Vitales.
"Yo prefiero que hablen de mí, a que no hablen’”. "Yo tengo 700 amigos en el Facebook pero en la vida real no tengo ni un amigo y no importa que me insulten”, decía la muchacha. Según Flores, luego de trabajar con la joven por un tiempo, ella accedió a dar de baja su cuenta momentáneamente.
Las consecuencias para las víctimas pueden ser fatales, asegura Karen Flores, porque en Voces Vitales atendieron dos casos que terminaron en suicidio. "Hemos atendido a dos personas, creo que a destiempo, porque ellos tomaron la fatal decisión de partir”, afirma.
La situación de acoso que vivió una de estas personas se prolongó por dos años. Según lo que cuenta Flores, los compañeros del adolescente le hacían creer que tenía sobrepeso, lo cual no era evidente, y le pusieron un sobrenombre ofensivo.
Cuando la especialista habló con la víctima, le decía que la ropa no le quedaba bien y todo le quedaba mal. A esta víctima, sus compañeros al pasar por el Puente de las Américas le decían: "Lánzate de aquí, no sirves para nada”, recuerda la especialista. El otro caso fue de una joven que vivía en medio de una profunda soledad y era sometida a la ley del hielo. Esta víctima dejó una carta en la que explicaba el porqué de su decisión.
"Tenemos cartas póstumas que no han llegado a concretarse, por suerte”, dice la especialista al aclarar que se trata de "chicas que han sido víctimas de bullying en un grado extremo”, pues a ellas además de someterlas a la ley del hielo, las agarraban en los baños, les quitaban la ropa y les pintaban la cara.
Las consecuencias para una víctima que no pudo salir del acoso son perennes. Esta persona lleva una marca casi indeleble en su alma y no quiere saber nada del colegio. Y más adelante puede ser víctima de acoso laboral, de depresión aguda o severa, y crisis de ansiedad.
Para los acosadores también hay consecuencias, pues se da el caso de adultos que se conviertan en padres maltratadores o en acosadores laborales.
Los padres maltratadores profieren frases como: "Eres un flojo, eres un vago, no sirves para nada, me has truncado la vida, yo iba a ser profesional pero has llegado a mi vida y me la has arruinado”, según la especialista.
Así, el adolescente que vive en su hogar situaciones similares va al colegio con ganas de vengarse y por eso golpea, o quizás con ganas de soportar los abusos, que los ve como "algo normal”.
A un niño que ve violencia en su hogar no se le puede exigir habilidades sociales que le permitan mantener su autoestima alta y su desempeño escolar. "Es como si el muchacho llevara una mochila emocional tremendamente fuerte”, pues "ha visto que el padre golpea a la madre, que le insulta y les pega”. "Con el ojo verde, con el ojo moreteado por el padre (el muchacho) tiene que subirse a la góndola y en la góndola se burlan de él”, dice Flores.
mediación
Para prevenir los casos de acoso escolar, en Voces Vitales sugieren que los colegios elaboren protocolos de bienvenida para presentar a los nuevos estudiantes, así como procesos de mediación de conflictos.
Flores recuerda, por ejemplo, el caso de un profesor del interior del país, quien cuando dos adolescentes estaban a punto de pelear, comenzó a cantar Arroz con leche..., lo cual terminó en una risa generalizada incluso en los contrincantes que al final no pelearon.
Los medios como la televisión o el cine no influyen en los casos de bullying, asegura la especialista, ya que a los chicos que están bien contenidos y tienen una familia equilibrada, ver programas groseros, como Los Simpson o South Park, no les afecta. "Miran y saben lo que están consumiendo”, asegura.
En una situación de acoso escolar, es difícil que el acosador o la víctima cambien y reviertan la situación por sí solos. Para que ello ocurra es necesario que los jóvenes encuentren a una persona cómplice que les ayude a superar la situación de acoso. Pero esto es difícil, según la especialista, porque sólo uno de cada diez chicos cuenta a un adulto que es víctima de acoso escolar.
"Hay esperanza con una abuela que ha sido incondicional, con un hermano mayor que ha sido incondicional, con un buen amigo, con un docente que ha advertido; siempre tiene que haber alguien en quien apoyarse, porque solos no lo van a hacer”, asegura Flores.

El 30% de los menores es víctima de acoso escolar, 30% es acosador y el 40% es espectador o "cómplice silencioso”.

Procedimiento ante denuncias
Voces Vitales nació en 2006 para llenar un vacío relacionado con el desconocimiento en la sociedad respecto al tema del acoso escolar o bullying. Se puede contactar a la Comunidad Educativa al teléfono 2792319.
Cuando una denuncia no atendida en el colegio llega, en Voces Vitales se sigue una ruta crítica interna y piden a la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia que realice una evaluación del adolescente; ello para determinar el grado de estrés en el que se encuentra y si efectivamente es víctima de maltrato.
En la Defensoría les dan un informe que es enviado al colegio como una recomendación de Voces Vitales. Si el colegio tampoco hace nada, se acude a la Defensoría del Pueblo para que emita una Resolución Defensorial, mediante la cual se solicita la intervención.
La ruta crítica y las resoluciones defensoriales han funcionado en la mayoría de los casos. Pero cuando nada resulta, se manda un informe a la unidad educativa en la cual se informa que en esa escuela o colegio hay un nivel de acoso escolar preocupante, que llama la atención que no se haga nada y que se apelará a los medios de comunicación.
La representante departamental de La Paz de la Defensoría del Pueblo, Teófila Guarachi, afirma que el colegio observado ingresa en un grupo de centros educativos que reciben capacitación y talleres de sensibilización sobre educación sin violencia, ni maltrato escolar. Así se realizan talleres con la comunidad educativa, es decir padres, madres, profesores y estudiantes, para prevenir futuros casos de acoso escolar.

Víctimas de acoso escolar son posibles agresoras

“Nos mediremos ¿sabes o no sabes pelear?” Esta provocación, lanzada por uno de sus compañeros de curso, dio inicio a una serie de acosos psicológicos y físicos que Carlos (nombre ficticio) vivió en un colegio de Tiquipaya.

“Me agarraba de mi camisa, me decía marica y me pegaba en la cara”, recuerda Carlos.

Este adolescente de 14 años, por motivos de traslado de domicilio, según explicó su padre Bismark U., se incorporó recién el segundo bimestre de esta gestión a una unidad educativa de Tiquipaya.

Y, como todo estudiante “nuevito”, intentó adaptarse a sus compañeros de curso, sin embargo, muchos de ellos, sobre todo los varones, se mostraron hostiles.

Es así que, más de una vez, lo retaron a pelear a la salida de clases, pero el adolescente, temeroso porque no sabía hacerlo, siempre rehuía a los enfrentamientos.

Hasta que un día, cansado de uno de sus compañeros que lo desafiaba a pelear, e incluso le pegaba recurrentemente en la cara enfrente de los estudiantes, para demostrar su superioridad, aceptó.

Es así que ambos se dieron cita “en la canchita de afuera del colegio”, y a vista de algunos curiosos, la pelea empezó.

Como era de esperarse, el acosador, ni siquiera aguardó a que Carlos se quitara la mochila e interrumpió su accionar lanzándole el primer puñete en el rostro.

“Lo que hice fue agarrar sus puños y le dije que se calmara, que era una broma”, recordó Carlos.

No obstante, al día siguiente el acoso contra Carlos se tornó más agresivo, pues su compañero no solo lo ofendió divulgando que pegó al pollo (un apodo más que le puso a Carlos) y que lo mandó a su casa llorando, sino que también se atrevió a golpearlo en plena clase.

Por fortuna, un maestro calmó a los alumnos y los trasladó a la Dirección del colegio. Entonces, según Carlos, la primera autoridad del colegio reprendió a los agresores y les dijo que eso que le hacían a Carlos era bullying.

Además, advirtió con comunicarlo a la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes, e incluso los amenazó con la expulsión.

Sin embargo, en opinión del padre de Carlos, la directora “actuó con inoperancia” e indirectamente se convirtió en cómplice de los acosadores.

Esta aseveración se respalda en los hechos que marcaron la etapa final de este gran infierno que vivió en una pequeña aula Carlos.

Las palabras de la directora, de poco o nada sirvieron para minimizar el acoso físico y psicológico que sufría Carlos.

Entonces, el adolescente, cansado de su situación y respaldado por uno de sus compañeros que compartía su dolor (también era acosado), llevó un arma de fogueo a su colegio.

Según dice Carlos, su compañero que también era víctima se sorprendió al ver el arma y aceptó que Carlos la guarde en su mochila.

No obstante, pese a que ninguno de los dos tenía claro qué es lo que harían con la pistola, el compañero víctima reveló a otras personas que tenían un arma, aunque ningún profesor lo advirtió.

Fue el regente de la unidad educativa quien encontró la pistola al revisar la mochila de la segunda víctima de bullying, quien se defendió indicando que no le pertenecía.

El hecho se reportó a la DNNA de Tiquipaya y a la Policía, además se citó a los parientes de los menores.

Carlos dice que por temor no le dijo nada a su padre, mientras que su compañero llevó a su hermano para que lo defienda.

Al final, la segunda víctima de bullying se zafó del problema y Carlos fue sancionado con tres días de trabajo comunitario a medio tiempo, terapias psicológicas para él y su familia, 10 sesiones en la escuela de padres y con la expulsión de su colegio.

Esta determinación se dictaminó sin realizar un análisis previo de la situación que enfrentaba Carlos, y según el psicólogo Marco Antonio Tapia, esto es lo que casi siempre suele suceder en los casos de bullying, es decir se estigmatiza más a la víctima que al agresor.

Según Tapia, aún muchas unidades educativas no están preparadas para enfrentar este tipo de casos y lo que prima, más que la integridad de las víctimas, es su prestigio.

Indicó que la acción correcta era notificar a los profesionales correspondientes desde que se conoció el caso de bullying.

Alerta con moretes, ropa rota y pesadillas

Hay indicios que alertan que un niño, niña o adolescente sufre acoso escolar, de tipo físico o psicológico, aunque éste se resista a contar lo que le sucede.

Desde la Defensoría de los Niños, Niñas y Adolescentes de Colcapirhua se recomendó a los padres de familia que estén atentos a indicadores de riesgo, uno de ellos es la falta de motivación para ir a la escuela.

Por otra parte, los que son agredidos por sus compañeros generalmente presentan repentinos cambios de conducta. Por ejemplo, tristeza, aislamiento, depresión, pesadillas, trastornos psicosomáticos y cambios de humor, entre otros.

Otra forma de advertir si su hijo sufre acoso escolar es examinando su cuerpo en busca de moretones, chinchones o rasguños.

La ropa estropeada, los libros sucios o rayados y la pérdida de objetos (principalmente el dinero o los materiales escolares), es también un signo.

En este tipo de casos, basados en las normativas, es recomendable denunciar el caso a la Defensoría de los Niños, Niñas y Adolescentes, pues los profesionales de la institución realizarán una intervención oportuna.

Por su parte, los maestros, entre otras cosas, deben controlar minuciosamente los períodos de descanso, momento en el que más suele suceder el bullying.

Hay cinco denuncias cada mes en Colcapirhua

El área de Psicología de la Defensoría de los Niños, Niñas y Adolescentes (DNNA) de Colcapirhua realizó un diagnóstico sobre el acoso escolar en diferentes unidades educativas del municipio.

Para ello, según el psicólogo de la DNNA de Colcapirhua, Antonio Castro, se desarrolló un programa piloto de intervención dentro del ámbito preventivo, que actualmente está en ejecución y que arrojó algunos resultados a los que este profesional se refirió.

P: ¿Hay bullying en las unidades educativas de las provincias? ¿La incidencia es mayor que en el Cercado?

R: Sin duda alguna existe el fenómeno del bullying o acoso escolar en las provincias del departamento, pero la incidencia es menor que en el Cercado porque existe una diferencia significativa en relación a la cantidad de colegios y afluencia de alumnos.

P: ¿Cuántos casos de bullying atiende como promedio mensualmente la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de Colcapirhua?

R: Por mes, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes atiende un promedio de cinco casos. Sin embargo, se tiene que tomar en cuenta que muchas situaciones no son denunciadas por diversos factores como el temor, amenazas o coacción hacia la víctima, el acuerdo o arreglo que realizan los padres de familia involucrados. Otra causa que impide las denuncias tiene que ver, de alguna manera, con el accionar de las unidades educativas.

Éstas socapan el fenómeno bajo el pretexto de no afectar el prestigio institucional del colegio. Por tanto, adoptan medidas desde el interior del establecimiento.

P: ¿Estudiantes de qué niveles sufren más el acoso escolar?

R: Este fenómeno es indistinto en cuanto al grado escolar, edad, sexo o nivel socioeconómico, es decir, el bullying no discrimina y está presente en todos los niveles. Sin embargo, la incidencia es mayor en el nivel secundario.

P: ¿Qué factores influyen para que haya acoso escolar?

R: Este fenómeno es multifactorial, es decir, existen varios factores que inciden. Entre los más importantes tenemos los siguientes:

- Personal: el perfil del acosador escolar se caracteriza por una ausencia de empatía hacia el otro, es decir, existe una incapacidad para ponerse en el lugar del estudiante víctima y ser insensible a su sufrimiento.

- Entorno escolar: En algunas ocasiones dentro de las aulas existe una ausencia de autoridad del profesor o una excesiva permisividad ante la aparición de este fenómeno.

- Familiar: La familia se constituye en un núcleo de aprendizaje constante, en algunas familias está presente la violencia intrafamiliar y el alumno al estar inserto en un clima de violencia cotidiana replica ese comportamiento en el entorno escolar.

- Social: Fenómenos sociales como el alcoholismo, la drogadicción, las pandillas o grupos delincuenciales, la migración con la consiguiente desintegración familiar también contribuyen en este fenómeno.